Corazón de perro
Eres amigo ante la voz de lo rotundo,
de una sentencia inexorable de la vida,
eres aquél, que más allá de lo que el mundo
piense de mí, me tenderá su mano amiga.
Tienes un alma que desnuda el infinito,
vienes de allá... donde no existe el pensamiento,
eres cual hombro de algún ángel que bendito
vino hasta aquí, para ayudarme, a mi encuentro.
La bendición que ni entre sueños alcanzaba,
que apenas vi cuando me daba por vencido...
me percaté, que cuando nadie más llegaba,
estabas tú, sin preguntar, al lado mío.
(y das ejemplo ante tu ausencia de dialecto
de que el amor es un secreto que los hombres
pese a sobrarles según ellos intelecto
les ha faltado corazón de perro entonces)
Beto Aveiga · Ecuador











