Poemas, Poemas de Amor, Versos de Amor

| Beto Aveiga · Ecuador

Vestida

Versos de Amor - Woman in Red
Verte vestida es la mejor excusa
para imaginar tu desnudez ya luego
pues bajo la ropa que ostentas ilusa,
yacen el infierno, la pasión y el fuego.

Entre tanto miro casi indiferente
aquellos rincones que tu piel asoma,
como aquel escote que a más de tu aroma
me regala un poco de tu ser ardiente.

Y mis manos suben, bajan, por tu ropa,
ansiando tu piel y deseando ser boca,
soñando la miel que tu vientre derrama
al sentirte mujer, cuando se te ama.

Extraño el temblor que sin querer tu cuerpo
después del amor como final regala,
el abrazo eterno tras la gran batalla
en que nos unimos más allá del tiempo...

Aun verte vestida agita el pensamiento,
puedes encenderme sin lugar a duda,
y tan sólo espero nos llegue el momento
para poseerte... esta vez desnuda.

Beto


De la mano

Foto cortesía de Szymon Kret

Me voy hurtando cuanto no fue concedido
imaginando en lo hipotético del hecho...
como un mendigo del amor buscando techo
en la intemperie de momentos escurridos...

Tan angustiosa realidad que me ensombrece
cuando el sabor de tus entrañas no consigo
y aquella sed de no beber como es debido
te trae conmigo cuando no venir pareces...

Y vienes tú sin tu permiso amiga amante,
para posar cual mariposa ante mis ojos
sin olvidar jamás detalle en mis antojos
y recordándome a la vez -No estoy distante-.

Ya no son pocas veces las que de la mano
yo te tomé de algún recuerdo enfurecido
y ante la urgencia de un frenético ¡Te amo!
sólo soñé... que de la mano ibas conmigo...

Beto Aveiga


Me dejo

Foto de una Rosa

Te dejo un beso en las manos
si acaso las horas frías
ensañen la ausencia mía
y te haga falta un te amo...

Te dejo mi olor a hombre
en tu pudor enredado...
y escrito en tu piel mi nombre
con besos mil derramados.

Te dejo miles de noches,
mañanas y llenas lunas,
testigos de mi derroche...
culpables de tu locura...

Te dejo aunque con dejarte
se va quedando mi vida
de tus entrañas prendida...
¡Me voy!... a ninguna parte...

Te dejo si algo me queda...
me voy como el sol de tarde
tras el ocaso que llega...
para amanecer y amarte...

Me voy, me dejo, y me quedo,
me mato, condeno y muero...
Te veo, te siento y respiro,
te beso, te amo... ¡y VIVO!

Beto Aveiga


Desnuda y dormida

Poemas y Versos - Mariposa
Tu desnudez vertida impregnándome la cama,
cual flor en la mañana brindando sus olores,
cual frágil mariposa con sus abiertas alas,
dormida en mil amores, vencida en la batalla...

Igual que tú, vencido, te amarro a mi cintura,
y junto con mis brazos el tuyo con mi pecho,
me enredo entre tus piernas rozando tu natura,
haciendo de tu cuerpo al mío refugio y lecho.

Tus senos se me acuestan sobre los brazos míos,
se abultan destilando el olor de nuestras ganas,
se mueven, se deslizan, se tuercen, se derraman,
y vuelvo a arder en llamas... pero por ti me enfrío...

Y cuido de tus sueños como a mi propia vida,
rozando tus cabellos pero sin despertarte...
¡¡¡Es que te ves tan linda tras desnuda dormida!!!
...que esperaré despierto para volver a amarte.


Al momento del Amor



Aquella tu sonrisa al aprobar mi mano
que viste de caricias sensibles tus rincones
desnuda la malicia que esconden los te amos
que susurré en tu cuello esclavo en mis pasiones...

Y saltan uniformes los poros de tu cuerpo
cual tibio escalofrío lamiéndote la espina,
y entonces arrebatas la calma que conservo
rasgándome cual gata y gimiendo como niña.

Importa poco aquello de si es o no escogido,
planificado acaso, o surge en el momento,
cuando el amor nos grita tan cerca del oído
son mudas las razones y sordo el pensamiento...

Y vuelve por mi labios aquel licor sin nombre,
de aquel sudor tan tuyo que es vino y es veneno,
y vuelas, cubres, mojas mi elongación hombre
y abrigo con mi pecho la cumbre de tus senos.

Aquella tu sonrisa que es cómplice a mi mano,
vestida en blanca luna, desnuda, amante y tierna,
es sólo un sí que mudo gritándome un te amo
me entrega al paraíso mojado entre tus piernas.


Lo que mis ojos no cuentan

Foto - Lo que mis ojos no cuentan - Poemas y Versos

Te visto con la mirada que hasta hace poco emprendía
por rumbos y fantasías ajenos a tu permiso,
que intrusa y sin previo aviso por tus rincones andaba,
volaba, mordía, besaba, donde le produjo y quiso...

Te visto con la mirada para que mires mis ojos
y en ellos no haya el destello de cuánto te imaginaban,
ni curven hacia tus curvas, ni emprendan en otro antojo
de verte más que los ojos hasta dejarte sin nada...

Desnuda, sin nada encima, te vuelvo a mirar distante,
y tu sin saber caminas como si fueses vestida...
mas quieras o no, mi vida, sin serlo has sido mi amante...

Y yo del deseo errante navego hacia la deriva
por ríos que me proponen en otro mar olvidarte...
mas siempre vuelvo a tu orilla... donde naufraga mi vida.

Beto


Lo que no debimos

Lo que no debimos - Poemas y versos

Imposición o destino, quisiera saberlo a ciencia,
capricho quizás divino o algún un error que sin suerte
sin intención de asesino soltaba un soplo de muerte
mezclando veneno y vino con trágica coincidencia...

Quizás un dios que travieso jugaba sin mucho tino
cruzando nuestro camino alimentó sus antojos
que títeres sin tutela el albedrío nos convino
y ante el empuje divino se abrieron sordos los ojos...

Mas fue tan sólo a segundos de sucedido lo hecho,
que terminaba en desechos aquella novela en vida,
de algunos minutos largos de un pasión encendida
para después ni mirarnos y ver qué contaba el techo...

Quizá sensato silencio a conveniencia guardemos
de aquello que no debimos y que si bien no debemos
sin importarnos seguimos y dudo que nos cansemos...

Humildemente yo opino hacerlo con desenfreno,
sería que nos alejemos quizá mayor desatino
dejando atrás lo que hicimos habiendo sido tan bueno.

Beto


Evócame

Foto cortesía de Arlen Roche [Poesía Erótica]

Invítame a las quimeras
de tus pasiones desnudas
y entiérrame en el invierno
mojado de tus caderas.

Evócame en fantasías
de tus placeres a solas
y sírvete de mi imagen
como de ti yo lo haría.

Y suéñame a tus antojos,
evócame cuando duermas,
que yo vendré ante tus ojos,
y moriré entre tus piernas.

Evócame siempre y cuando,
sin importar cuánto y cómo,
estemos juntos o solos...
que yo te estaré esperando.

Beto


La flor de tus sentidos

Poemas de amor y desamor: Foto cortesía de Fleur Suijten

Te resbalé mis yemas
por tu pezón vestido
quedando sometido
al fuego de mi lengua.

En medio de tus piernas
de aquél fruto prohibido
corrió desinhibido
apasionado el néctar.

Y me bebí tus poros
comiéndote con besos,
tus labios y tus muslos,
tu pubis y tu sexo.

Me recorrí tu mundo,
tus costas, tus montañas,
tus cuencas, tus entrañas,
en ancho y en profundo.

Y reposé vencido
en tus pétalos mojados
habiendo desojado
la flor de tus sentidos.

Beto


Él y ella

Él vestido de besos caminaba desnudo
por las trémulas calles que el amor propició,
ebrio y más desfilaba por los besos cual vino
que bebió de la boca de la dama que amó.

Ella abierta cual rosa, mariposa dormida,
con sus pétalos todos donde el grito murió,
de alas frágiles mudas entregadas al lecho
hace poco testigos de una guerra de amor.

Y allá mutuo fue el gozo, más allá del ombligo,
derramado hasta el pubis en intenso temblor,
contrastaba el temor de sentir lo sentido:
la terrible sospecha que asechaba el amor.

Él a pasos lejanos olvidando el camino
recitó tartamudo y agarrando valor
incoherencias pueriles de un complot del destino,
de un regalo de cielo y un milagro de Dios...

Incoherencias pueriles improbables y burdas...
Ilusiones de vida... semillitas de amor...

Beto


Ven

Poemas y versos

Ven píntame con un beso un horizonte cercano
y moja con mi saliva los ríos de tu añoranza,
y ciérrame los dos ojos rozándome con tu mano
y tu otra mano en mi pecho para sentir mi esperanza.

Y tómame simplemente como se toma un suspiro
quiero sentirme un instante vagar en tu pertenencia,
y enrédame en lo profundo para beberme tu esencia
y tómame nuevamente... en algún nuevo respiro...

Reclámame por las noches que lejos hemos estado,
enfócame en tus pupilas cuando la fe te sea poca,
y célame dulcemente de aquello que no ha pasado...
que tengo miles de besos para taparte la boca.

Y júrame entre gemidos por el amor afinados
cuando cantemos desnudos las más elevadas notas
que aquel infinito instante de clímax que se desboca
es una promesa loca de que estarás a mi lado.

Beto Aveiga · Ecuador


Que no se pierda

Que no se pierdan los besos
derramados en tu espalda,
ni las noches que de excesos
dieron luz bajo tu falda...

Ni el febril modo perverso
de anhelantes estrecharnos
en algún tímido abrazo
el furor de nuestros sexos...

Ni se pierdan las pasiones,
ni el amor en los rincones,
ni los besos que furtivos
terminaron en canciones,
ni los versos que se entonan
al amor desinibido,
que morir escojo ahora
si es el precio y el castigo
por amarte como te amo...
a vivir sin más motivo.

Que encontremos siempre el punto
que hasta hoy llegamos juntos,
más allá del universo...
más allá de nuestra vida,
más allá de lo que existe...
más acá donde los sueños
encontrando van sus dueños
para despertar de todo
y dormir en lo profundo
para siempre, tu y yo sólos...
más acá... en nuestro mundo...

Hoy que parece imposible
llegue un día la canción
a ser llanto incontenible
grito con el corazón,
con mi fe y con lo que queda
si es que hubiere... de razón...

¡QUE NO MUERA LA ILUSIÓN!


Y yo que te miro

Yo que te miro y tú sin darte cuenta me das vida,
y grito en silencio aquello que sin querer me provocas...
porque alzando la cara... me vas tapando la boca...
con la desnudez de luz que brota de tu sonrisa.

Y yo que te miro y tú como ninguna brillas,
estrella fugaz y sol, clara luna de mis desvelos,
embriaguez de mis pasiones al ser mía,
esclava y dueña de mis consuelos... al recordarte.

Y yo que te miro y tú... pareces novela...
y yo que te miro y tú... eres divina...
y yo que te miro tanto, y tanto y más me fascinas...
princesa, diosa, felina, mujer, esencia.

Te sueño en mojado sueño entre tus muslos
de aquel infierno sublime en tus caderas...
cuando calbalgan tus piernas y tu busto...
prendida a mi espalda a luz de mis quimeras.

Y yo que te miro y tú sin saberlo todo...
con un suspiro desatas tantas tormentas...
Y yo que te miro y tú... sólo con mirarme...
me das el fruto prohibido y la vida eterna.

Beto


Poseída



Mar quisiste ser
al antojo mío,
presa de mis bríos
al amanecer...

Y así poseída...
en mares de placer...
creí poseerte...
y tú que eras mía.

Pero soy más tuyo
de lo que tu crees...
pues lo que posees
también te posee...

Tuyo fui otra vez,
mar de mis delirios,
yo, tu poseído...
fiel y amante pez.

Beto


Lo que hago contigo

Todo cuanto hago a tu lado
parece, aun siendo prohibido,
sea cuerdo o desinhibido,
por el corazón dictado.

Y con la mano el pecho
me digo -¡Qué loco ha sido!-,
después razones olvido,
sólo recuerdo lo hecho.

Mirándole el lado bueno
¿Qué crees que será mejor
si hacemos bien el amor
o si por pudor nada hacemos?

Dejemos que un loco instante
nos frenetice los cuerpos,
que locos son los amantes,
que amores no existen cuerdos.

¿Qué culpa tenemos dime
si la pasión nos devora?
Haremos como hasta ahora...
lo que el corazón estime.

Beto


Toda tú

Son tus ojos el anzuelo
a aquel cielo pasional
cómplices de cuanto hacemos...
de lo puro y lo carnal.

Es tu boca primavera
floreciendo beso a beso
la pasión que te confieso
de explorarte toda entera.

Es tu cuello una pradera,
virgen, suave, piel desnuda,
do mis besos caen cual lluvia
y te encienden cual madera.

Son tus senos el veneno,
son mi vino, mi tortura,
mi pasión, mi desenfreno,
mi reposo y mi locura.

Es tu vientre la agonía
que marchita pensar,
tibio mar de fantasías
donde me hundo a navegar.

Eres tú, amada mía,
sólo tú, cual nadie más,
todo aquello que algún día
yo soñé tener jamás.

Beto


Al final

Me dormiré en tu pecho después de la batalla
como el guerrero herido muriendo en la victoria,
seré cual sol dormido detrás de tus montañas,
me embriagará en silencio tu mujeril aroma.

En la agonía divina rindiéndome en tu pecho
me aferraré desnudo a no dejar tu lecho,
reposarán mis labios sobre tu piel mojada,
dirás quizá -¡Te amo!- con la boca cerrada.

Y así, habremos muerto habiendo revivido,
habremos ya triunfado por el amor vencidos;
serán una las almas partiendo desde el suelo
con nuestras manos juntas... a algún lugar del cielo.

Beto

 

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