Poemas, Poemas de Amor, Versos de Amor

| Beto Aveiga · Ecuador

Este mar, esta distancia

Foto por Ali Taylor

Escucha el poema

Es muy corta la distancia que separa nuestras bocas
de este mar que me recibe en lo profundo de sus brazos,
del vaivén que hay en sus pasos que en su cabalgar evocan
la humedad que se desboca entre mi piel y tu regazo.

Te pareces tanto al mar en lo apacible y lo infinita,
en lo azul, en lo calmada, en la sal, en su silencio,
en su cantar, su desnudez, en lo mojada, en lo exquisita...
que sus agitadas olas son la voz de mis recuerdos.

Y por ello no me extraña que este "lejos" sea cercano,
si me envuelve aquella esencia de tu amar como mar mío...
tanto al punto que tus labios si pronuncian un -te amo-
llegará sobre las olas en secreto hasta mi oído.

Este mar que nos separa es como el viento que nos une,
invisible como un beso que volando al labio escapa,
un milagro donde el tiempo y el espacio se sucumben
al amor de dos personas, al encuentro de dos almas.

Beto Aveiga · Ecuador


Silencio acorazado

Foto por Bobbi Dombrowski, Canada

Escucha el poema

Tu silencio acorazado por la voz de la costumbre
cuando vistes de imposibles y eres con espinas rosa,
te podrá callar los labios mientras al volar sucumben
tus benditos ojos negros, cual esquivas mariposas...

Me parece que eres parte de un lugar del infinito,
de un recuerdo inexorable que tomó tus ojos presos,
de una aparición divina, de algún déjà vu fortuito,
de un soñar inexplicable... Y despiertas con un beso.

Pues podrás partir ajena a las mil cosas que pregunto,
a volar si te es posible donde verme no quisieras,
yo sentado sin reproches, mientras vuelves a este mundo,
me veré en tus ojos negros... para no alargar la espera.

Beto Aveiga · Ecuador


Cuando charlamos

Photo by Gavin Spencer

Cuando charlamos nosotros, sin importar las palabras,
por la rutina y costumbre, por el avanzar del tiempo,
quizás tú jamás lo notes pero escrito en mi mirada
leerías más que escuchando lo que te digo al momento...

Y es que la misma rutina se envuelve de sentimientos,
de ver tu cara divina hablando tan inocente,
quizás tú jamás lo notes, pero cuando hablas intento
analizando tu labios saber qué pasa en tu mente...

Pues vienen atardeceres, las noches, las madrugadas,
y charlas, en fin, momentos, que quiero llevar conmigo,
por si las manos del viento te lleven quizá lejana
y si me atrapan las penas, volver a charlar contigo.

Beto Aveiga · Ecuador


De amores y olvidos

Foto por Jorge Vicente

Me asalta la nostalgia de tiempos condenados,
y viene sin permiso en pos de mi quebranto...
cayéndoseme el alma colgada del pasado
que pende un suspiro para llegar al llanto...

Y vivo entre sollozos recuerdos de los días
que por lejanos verlos el alma me socavan...
muriendo en el presente plagado de agonías
buscando entre lo vano lo que en tu piel sobraba...

Pero al caer la noche revivo tu mirada
y pinto tu ojitos mirando las estrellas,
las que lucieron bellas cuando te reflejaban,
y yo te regalaba, por vez, una de ellas...

Y luego entre mis sueños regresas del olvido
para calmar de poco la angustia de mi pecho...
te arrimas y te duermes para soñar conmigo...
que somos los que fuimos sin importar los hechos.

Beto Aveiga · Ecuador


Despertar

Poemas de amor y desamor: Foto cortesía de Kadri Poldma

Desperté abatido por el presente,
te busqué inocente por todos lados,
lejos de aceptar el espacio ausente
que cobardemente me habías dejado.

Encontré el escrito sin un motivo
y con mil argucias atiborrado,
de esas que tú siempre me habías contado...
de esas que sin creerlo te había creído...

Desnudé mi llanto sobre la almohada
la que hace unas horas habló contigo,
del partir sin rumbo que me ocultabas,
de si un día me amaste y por qué te has ido.

Aún mueren las horas y no las vivo,
y se van los días y no te tengo,
aun llueven mis ojos formando ríos...
mares del olvido en tiempos desiertos.

Beto


BlogaTags:


Quisiera enterrarme el pecho

Foto cortesía de Florian Koller para Poemas y Versos

Quisiera enterrarme el pecho para sentirte distante,
para quemar el pasado que va en sigilo al asecho
dejándome en un detalle de algún pasado desecho
haciendo latir mi pecho al quedar mi amor in fraganti.

Quisiera enterrar tu nombre muy lejos de mi conciencia,
aparte de mis temores, aislado de mi vivir...
quisiera tan sólo verlo a mil millas de indiferencia
para que nuestros caminos dejasen de coincidir...

Quisiera, más nunca puedo, mi corazón no gobierno,
tan sólo sueño despierto por no soñarte al dormir...
quisiera arrancarme el pecho y aquel poblado desierto
con mares de tus recuerdos, con penas, con mi sufrir...

Beto Aveiga


A mi perro, en otro de sus regresos furtivos...



Viniste sin aviso a la luz del pleno día,
colgándote en los ojos de un perro mal herido,
pasaste inadvertido... quizás como querías...
a aquellos que te vieron... a aquellos, no conmigo...

Y a ti fui sin pensarlo como de serlo haría...
mas fui por la agonía cuando te vi de lejos,
y al verme en tus dos ojos pintado cual espejo
te viste tú en los míos como el último día...

Pasado ya el socorro de un poco de comida,
saliste lentamente... como salir pudiste...
y tambaleante estabas mirando para arriba,
tal vez en despedida... quizás agradeciste...

Partiste como siempre como desde aquel día,
que te llevé en mis brazos... en cuerpo solamente...
te puse en el regazo de quien te dio la vida...
y del polvo que viniste, volviste nuevamente.

(Y vez como regresan los días infinitos...
y aquel vacío inmenso que indica que te has ido...
irónico a momentos, sarcástico y maldito,
porque te fuiste lejos, y aún, sigues conmigo.)

Beto

 

Lee más poemas