Poemas, Poemas de Amor, Versos de Amor

| Beto Aveiga · Ecuador

Princesa

Photo by Heather Ruff
Princesa que un día te tuve
te fuiste sin darme cuenta,
huiste con tantos sueños
dejando noches desiertas

colmadas de frío intenso,
y por la memoria cruenta,
que no la calla el silencio,
de mi dolor se alimenta.

Te fuiste... ¿Por qué viniste?
No amaba pero vivía,
y aunque no feliz reía
jamás estuve tan triste.

Talvez ser quisiste otra
que aquella mía doncella
que en mis ilusiones locas
soñaba tan dulce y bella.

A veces creo que fuiste,
mas nunca serás de nuevo,
mi amor del cuento de hadas,
que tuve y aun espero.

Que espero desesperando,
y paso yo con el tiempo,
mi vida se lleva el viento,
princesa no tardes tanto...

Mis noches pasan en vela,
mis días en ti soñando,
mi boca busca tu boca,
mi oído busca tu canto...

Mi alma se desmorona,
mis ojos se van cerrando,
mi mar se queda sin olas...
¡Princesa no tardes tanto!

Beto / Luis Aveiga / 16-Ene-2005


Te espero

Photo by Constantin Jurcut

Te espero sobre el silencio
dejando la puerta abierta
soñando que desde lejos
caminas hacia mi tierra.

Te espero casi indefenso
desnudo de tantas penas
armado con mil poemas
escritos por ti en el tiempo.

Y creo con fe infinita
cuando se mueve la puerta
que no es el viento que sopla
y que eres tú la que entra.

Mas vuelve a decirme el viento
-¡Iluso! No ha sido ella-,
y al ver la puerta vacía
la dejo como al comienzo.

Y se me escapa la vida
mas con terquedad incierta
el viento sigue soplando
y yo mirando la puerta.

Beto / Luis Aveiga / 31-Dic-2004


En tu propuesta de olvido

Foto de Muerte

Y tú propones hoy el olvido
como si fuese elección amarte,
yo sin embargo parto perdido,
lejos de todo... a ninguna parte.

Y no comprendo cómo te vistes
indiferente de otra señora,
partes ajena de lo que fuiste,
yerras, condenas, huyes, ignoras...

Zarpa que hay mares llenos de vida
y en mi naufragio cesa la gloria,
zarpa que parto con tu partida
hacia lo opuesto de las memorias...

Y no me busques en tu regreso
parte de nuevo, busca el olvido,
que aquel amante que amó en exceso
murió en tu huída, murió contigo.

Beto Aveiga


Hurto de amor

Poemas y versos de amor y desamor: Foto cortesía de Pinar Ündeger

Iluso, oportunista, quien te robó aquel día,
pues arrancó egoísta la flor aún siendo mía,
mas lo que nunca nace, es obvio, nunca crece,
y tú naciste mía, y sólo en mí floreces.

Mas no lo culpo al otro de haberse enamorado,
es más, hasta me culpo, aunque inocente he sido,
de que él guarde tus sueños cuando duerme contigo,
y sueñes tú conmigo, teniéndolo a él al lado.

No tuve culpa entonces de que tú te hayas ido,
y menos tengo ahora, de que sueñes conmigo,
de que cuando desnudas tu cuerpo a otro hombre
temas abrir la boca por no decir mi nombre.

Iluso, oportunista, quien te robó aquel día...
¡Y tonta tú, mujer, que tanto amor tenías!

Beto


Te lloré un río

Poemas de amor y desamor: Foto cortesía de Marja Flick-Buijs

Con un suspiro entrecortado
y medio clavo en mi garganta,
como en la súplica más santa,
morí mil veces derrotado.

Porque ante el miedo que me espanta
de amar aquello que es negado,
sin la cosecha en lo sembrado,
quedé callado, gritó mi alma.

Rió el dolor, contó el pasado,
calló el amor sin esperanzas,
surgió la duda, irguió su lanza,
hirió mi pecho... de lado a lado.

Tras lo perdidamente amado
cubrí mi pecho casi vacío...
y sintiendo ajeno lo que fue mío...
quedé desnudo...y te lloré un río.

Beto


En tu presente ausencia

Tú te fuiste y yo testigo,
con dejarte te mentí:
parte mía está contigo
y parte tuya aún sigue aquí.

Aún regresan los momentos,
melancólicos amigos,
más que yo, tan convencidos,
que no vives ya sin mí.

Estrategia del recuerdo
imponiéndose al olvido:
te podrás llevar el cuerpo
y jamás lo que ha vivido.

Aun se desvanece el tiempo
recordándome tu ausencia,
heme aquí, en consecuencia,
negra sombra del silencio,

con los ojos degollados
y un suspiro entre las manos,
mientras me muerdo los labios
para no gritar que te amo.

Beto


Olas

Dos olas se juntaron aunque tarde en el ocaso
por un célebre pasado en el presente fracaso,
entre espuma incontenible, olvidándose del tiempo,
retumbaron por el viento, siendo una indivisible.

Desnudaron sin embargo una verdad aquel instante:
que el pasado había pasado, pero no podía olvidarse,
que ese tiempo separadas sin dudarlo fue bastante,
y aun tarde, en el ocaso, había tiempo para amarse.

Entre lágrimas saladas conjugaron el recuerdo,
y se amaron sin recato para verse luego solas,
aceptaron el destino separándolas en cuerpo...
para verse en otros mares... pues tan sólo eran olas.

Beto / Luis Aveiga / 10-Abr-2005


Lo que no sabes

Yo soy el tonto, tu fiel iluso,
aquel que nunca querer quisiste,
que sin embargo sigue en la espera
de lo que en sueños sólo le diste.

Soy el que a solas mira tu foto
bajo la almohada siempre escondida,
a luz de luna o en pleno día,
siempre te miro con ilusión...

Soy el que espera aún sabiendo
que aquella espera se torna vana,
que el que me ames está tan lejos...
mas no hay distancias cuando se ama.

Y si acaso mis ojos cierro,
también presente estás, mi vida,
podrán mis ojos quedarse ciegos,
¿mas olvidarte? ¡nunca te olvidan!

Cuando se mecen tuyos recuerdos
surge un volcán que mi pecho agita
y se derraman de amor mil versos
del corazón que en tu nombre grita.

Y más podría decir y nunca
terminarían de hablar mis manos...
mas dos palabras lo dicen juntas,
si así lo quieres oír: ¡Te amo!

Beto / Luis Aveiga / 23-Mar-2005


El principio del final

Aquí comienza el final de otra historia,
sobre esta piedra, en adelante,
fingiré sólo tras ésta ver las memorias,
y voltear jamás siquiera un instante.

Caminaré, despacio y vacío, cansado
quizás de aquel polvo que distante se levanta
como apretones de alma y nudos de garganta,
con sabor a ayer, herido, manchado.

Y quizá y sólo quizás quiera llover
a cántaros, con truenos, tormenta y tempestad,
me mojará en la lluvia mas no voy a correr,
pues en suelo mojado podría resbalar.

¡Gotas lloverán! Dirán más que mi silencio
que no para de hablar de cómo pasa el tiempo,
pues yo soy la hoja seca, la que se lleva el viento
y arrastra inexorable...Dios sabe a dónde va...

Beto / Luis Aveiga / 26-Feb-2005


Murió el amor

Las manos del vil silencio,
cerraron un día mi boca,
aquella mañana loca,
mojada por el invierno.

Y se me durmió la lengua,
en la anestesia del tiempo,
y no te nombró, ¡Qué raro!,
Quizá te olvidó el recuerdo...

Se me anudó la garganta,
dejándome sin aliento,
quedose débil, vacía,
sin duda y sin argumento.

Y palidecía mi alma,
inerte, cual hoja seca,
desnuda, en abandono,
ansiosa, triste, desierta...

Entonces supe ya todo,
marchita estaba la flor,
y ya regarla, ni modo.
Marchita diome su olor,
de aquellos pétalos rojos,
do había muerto el amor.

Beto / Luis Aveiga / 16-Feb-2005


Del beso no correspondido

Si acaso en mi la risa,
se posó, cual mariposa,
que voló sobre la rosa,
y partió, con cierta prisa,

y si acaso bendecido
fui, y alcé mi voz al cielo,
y un segundo hallé el consuelo,
que jamás hube tenido...

Yo, si acaso algo tuve,
o tuve todo, no lo sé...
lo perdí en aquel momento
que cual vino igual se fue,

un segundo boca a boca,
fugaz gloria, vana miel,
te besé como a ninguna...
pero tú, pensando en él.

Beto / Luis Aveiga / 30-Ene-2005


El grito de mi reflejo

Un segundo me detuve,
para verme en el espejo,
pasó el tiempo y el segundo...
fueron horas, fueron mundos.

Divagaba fascinado,
viendo mustio mi reflejo,
un segundo relativo...
un instante eternizado.

Visitando mi pasado,
desnudaba mil momentos
y aunque no volver quería,
la nostalgia... sonreía.

Me veía, mas no solo,
caminando en compañía,
cuando el sol iluminaba,
cuando la lluvia caía.

Cuando las noches dormían,
y las aves despertaban,
yo estaba, ahí, con ella,
y conmigo, ella estaba.

Ahí pasaba... mi pasado,
que llevose como el viento,
entre sus “viajeras manos”
mil “te quieros”, y un “te amo”.

Vi de pronto mi presente
tan carente de matices,
que pintaba en letras grandes:
"SOLEDAD", de tonos grises.

Beto / Luis Aveiga / 29-Ene-2005


Al verme sin ti

Al ver cielo enrojecido
en esta tarde interminable
aquel recuerdo enfurecido
te pinta eterna, inolvidable.

Al ver el ancho mar cansado,
azul sin olas, abatido,
ya cuando todo ha terminado
yo me percato, no te has ido.

Acto seguido llueve el llanto
sobre el presente destruido,
¡Porque te fuiste no concibo!
Jamás pensé quererte tanto.

La soledad es fiel testigo,
me falta el roce de tus manos,
y me da miedo decir "te amo"
hoy que el amor lloró vencido.

Beto / Luis Aveiga / 21-Ene-2005

 

Lee más poemas